jueves, 1 de enero de 2015

Lugares abandonados

Todos los mundos poseen lugares abandonados: ruinas, edificios, asentamientos, estructuras extrañas, incluso ciudades enteras. Las ruinas son una excelente localidad para aventuras porque evocan misterios de su pasado. ¿Quiénes habitaban este lugar? ¿Qué dejaron atrás? ¿Por qué está abandonado? ¿Quiénes viven aquí ahora? ¿Qué misterios esconde? En Onira, estos son algunos de los lugares abandonados más famosos.


Junglas de Idexa
Casi la totalidad del perímetro del reino de los medianos lo comprende una espesa jungla poblada principalmente por dinosaurios (algunos inteligentes). La parte más recóndita de esta jungla solía pertenecer a una civilización ahora perdida y de la que se conoce muy poco: los idexitas. Se dice que el líder de los Caballeros Rojos (la orden de antipaladines que gobierna el reino), quien es buscado por diversos grupos para asesinarlo, se encuentra escondido en estas ruinas.


Dragonship
El buque favorito del Capitán Eric fue destruido por el príncipe Arwald durante su enfrentamiento a bordo contra Mefistófeles y la Reina del Anochecer. Las ruinas de la embarcación aún flotan por el Mar de Oro.


Región de la Demencia
Ciudades enteras llenas de extrañas estructuras gritan en silencio en lo que una vez fueron los primeros asentamientos humanos en el continente de Silvaria. Un terrible desastre mágico del que se conoce muy poco terminó con todo rastro de vida en la región, creando una zona de magia salvaje, alterando la naturaleza y las estructuras en su interior.

Arboria
Arboria es la última aldea que tuvieron los elfos antiguos antes de desaparecer. La ciudad fue formada por un grupo de elfos primordiales que huían de la Tierra de los Inmortales durante las Guerras Primordiales. Existía en una era llena de odio, guerra y acero ensangrentado. Sus ruinas se encuentran en medio de lo que solía ser un área boscosa, ahora una gran planicie árida y gris cubierta de nieve.

Toda la aldea y sus alrededores están bajo un efecto mágico conocido como las lágrimas congeladas de los ángeles que causa que todo el área tenga temperaturas sobrenaturalmente bajas (similares a las de las Montañas Sagradas). Este fenómeno surgió tras la penúltima Guerra Primordial, que tomó lugar en esta aldea donde los elfos protegían un artefacto buscado por Asmodeus.

Thoria
La región de Thoria fue la más afectada durante la Guerra de la Espada, sucumbiendo ante el poder de la malvada bruja conocida como la Reina del Anochecer quien diezmó la población de sus ciudades convirtiéndolos a todos en muertos vivientes. Filimina, una de los pocos sobrevivientes, regresó tras la guerra para asumir cargo de la región. Aún hecha ruinas y poblada sólo por muertos vivientes, la necrópolis de Thoria permanece como testimonio inviviente de la horrible guerra que allí se fraguó.


La Montaña Negra
La Montaña Negra sobresale en el paisaje idílico del Reino Radiante de las hadas. Un pico lóbrego y sombrío visto con malos ojos cada vez que se asoma entre la neblina.

Esta localidad trae recuerdos amargos a los enanos, gnomos, elfos y hadas pues su aspecto es tan sórdido como su historia. Dargor fue una vez el príncipe de las hadas, al que todos llamaban “el príncipe sonriente”. Cayó en la corrupción al conocer al malvado mago Trent, quien lo manipuló para realizar experimentos mágicos en él, transformando para siempre su apariencia y corrompiendo su alma.

Dargor trajo la corrupción a las tierras vírgenes del Reino Radiante y por eso la Montaña Negra evoca desprecio. Allí fue donde el príncipe se alojó tras ser exiliado del palacio y donde se presume ocurrieron experimentos y rituales demoníacos que deformaron el paisaje: un pantano venenoso da paso a la gran montaña de tierra árida y oscura, un sinuoso sendero rodea la cumbre empinada y finaliza a los pies de un castillo adornado con enormes gárgolas.

El castillo en la Montaña Negra actualmente se encuentra en ruinas y solo algunas de sus fieles sirvientes, las gárgolas, permanecen allí. Cuentan las leyendas que la fortaleza estaba custodiada por cientos de gárgolas de las que ahora solo quedan algunas pocas, y que el resto de dichas criaturas se convirtieron en ángeles de piedra y ahora están decorando las calles de Algarath, listas para despertar cuando la ciudad se vea nuevamente amenazada.
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