martes, 23 de marzo de 2010

Cuando los demonios despiertan

No fue un buen día para Eric, quien habría de ser despreciado por tres mujeres antes de perder su liderazgo ante los ejércitos aliados. Casi como una profecía.

Por otro lado, cuando ya en Onira se teorizaba la extinción completa de los unicornios alados, Raad, unicornio gran amigo de Rose se transforma de tal manera que, sobre sus alas blancas la Rosa de Algalord flotaba por los aires salados de Elnor. De tal forma que Airin, princesa de Ancelot es atraída hacia Elnor como por los hilos invisibles del destino para completar un ciclo personal que su alma anhelaba. Poder ver a un unicornio alado nuevamente significó para la princesa un nuevo rayo de esperanza, y una confianza que despertaba nuevamente en su inocente corazón por los heraldos de las Tierras Encantadas y la salvación de Ancelot, Elnor, Algalord y todos los hermosos pueblos de estas tierras amadas por los dioses.

Pero mientras estas ilusiones crecían en el pecho de Airin, otras fuerzas malignas, oscuras e innombrables se levantaban de su letargo en Thorald, la pequeña aldea al sur de Elnor, donde se vio por primera vez a la maldita bruja madre del Señor Oscuro Akron.

Arwald reunió a los heraldos y produjo una ilusión de la citadela de Ancelot, donde los acólitos deberían enfrentar las pruebas reglamentarias para convertirse en verdaderos caballeros de la antigua tierra de la Cruz de la Guerra. Allí los heraldos conocieron a los ancestros, reyes antiguos de Ancelot que protegen aún la ciudad y que sus leyes se cumplan bajo un cielo estrellado. El mismo príncipe actual de Ancelot alguna vez faltó a los principios esenciales que lo hacen noble y aprovechó para confesarlo a los heraldos, quienes lo perdonaron y Loriel intercedió ante los dioses y espíritus para que fuera absuelto.

Al atardecer, Eric hace su aparición requiriendo que los heraldos le acompañen a Thorald, tras haber trazado un cuidadoso plan para proteger la aldea de Thorald. Sin embargo, a su llegada Thorald yace devastada y poco queda que se pueda salvar. Eric insiste en buscar sobrevivientes y se dirigen al centro de la aldea, donde una edificación aún está en pie. Dentro, algunos objetos mundanos recuerdan a los heraldos de sus parientes que han fallecido y en el segundo piso, una banshee, el espíritu errante de un hada, susurra y lamenta su destino, causando una ruptura en la esencia de la vida de todo lo que la rodea.

Tras algunos intentos de disolver al espíritu de la banshee en la nada, algo hizo a los heraldos retroceder e indagar más sobre qué exactamente había causado su muerte y la del resto de Thorald, y porqué en la ciudad no había un solo cuerpo. Tras una trágica historia de cómo su familia fue secuestrada por agentes de Akron y más tarde asesinada por zombies, los heraldos se dan cuenta de que uno de los miembros de la familia logró escapar del pueblo hacia los bosques. Además, la fantasma le informa a Eric que los navíos de Akron se dirigen hacia Algalord, dejando una Thorald sin cuerpos de guerra, y un pueblo convertido en muertos que se levantaron por poderes blasfemos como demonios despertando de su descanso, en cuerpos que no le pertenecen.

El rey rápidamente se comunica con la Santa Alianza para comunicar las intenciones del Señor Oscuro mientras los heraldos localizan a Filimina, la última sobreviviente de Thorald y llevarla de vuelta donde el espíritu de su madre quien al fin podría encontrar descanso. En el camino, son emboscados por un grupo singular de muertos vivientes, vagas imitaciones de los ancestros de los heraldos, cuerpos animados por fuerzas oscuras que incitaban odio por Akron en los salvadores de Onira. Se suscitó una batalla encarnizada que habría de terminar con una tragedia anunciada: la muerte de Arwald.

Sobre las alas de Aerak, el príncipe de Arwald combatía en un uno a uno con la figura ahora vampírica de su propio antecesor, quien hundía sus colmillos succionando sangre de sus venas. En una táctica mortal, Arwald se precipitó hacia el suelo con su enemigo encadenado, estallando en una explosión gigantesca de fuego sagrado que habría de acabar con toda la maldad circundante.

La explosión acabó también con el cuerpo de Arwald, suceso inesperado para los heraldos, quienes no entendían porqué el príncipe había sacrificando su vida de esa manera. Los sueños de Rose, sobre un funeral, se sentían tan reales ahora...

Hasta que... entre lágrimas y sollozos, el fuego purificador habría de traer de vuelta al señor de Ancelot, como el Fénix que renace de las cenizas así Arwald volvía a la vida, evidenciando la descendencia de su talento.

Los muertos vuelven a la vida: los guerreros en Thorald, los parientes de los heraldos y el mismo Arwald quien sacrificó su vida solo para volver a tomar las riendas donde las dejó. Fuego contra fuego, muerte a la muerte!
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