domingo, 28 de febrero de 2010

Las últimas rimas del mago

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Las llamaradas llovían sobre los heraldos con furia incesante, y Loriel, Sin Nombre, Rose y Arwald no lograron soportar el fuego infernal del Rey Oscuro Akron, quien a su voluntad invocaba las llamas del infierno sobre los proféticos salvadores de Onira, quienes en vano intentaron evitar que el bastardo rey cruel se robara la santa esmeralda del templo de Elnor.

Habían sido derrotados en una batalla, pero aún no perdían la guerra. Los heraldos recuperaron su consciencia con la ayuda del rey Arius de Irengard, los gemelos enanos de Lork y Eric, rey pirata de Elnor. No mucho lograron descansar pues el rey de Elnor los envió a encargarse de los comandantes de las tropas de Dargor, elfos oscuros en unicornios negros. Los heraldos lograron derrotarlos y capturar a uno de ellos, de donde las fuerzas aliadas produjeron información valiosa sobre la ubicación del Señor Oscuro Akron.

Benjamín se apareció nuevamente, aunque algo fugaz, para entregar un objeto de "suma importancia" a Rose, una daga con la habilidad de detener el corazón de quien es apuñalado con ella y con el motivo de una rosa de ébano en su empuñadura.


Zarparon en el Dragonship a buscar a Akron y la Espada Esmeralda bajo la luz de la luna, aún sin tregua, cuando el mar desató su furia y fueron emboscados por un navío tripulado por Dargor, el Príncipe de la Montaña Negra y el mago Vankar de Helm, quien había invocado y dominado al Balor Lord que tanta destrucción causó a los pueblos aliados.

Los heraldos lograron encargarse del navío enemigo haciéndolo perder el control y finalmente hundiéndolo, con la ayuda de los dragones Svir y Aerak quienes debilitaron la embarcación y aterrorizaron a la tripulación, Rose quien invisiblemente se encargaba de sabotear el timón y Arwald quien lanzaba bolas de fuego hacia las velas enemigas. Mientras tanto, Loriel se encargaba de lanzar por la borda al hechicero Vankar.

Cuando el mago alzó vuelo, el guerrero Sin Nombre, Arwald y Loriel se precipitaron hacia ellos para no dejarlos intentar ningún truco, con Loriel enlazándose en una guerra de hechizos con el mago para intentar derribarlo y Arwald intentando contenerlo en paredes invisibles, pero Vankar estaba más interesado en capturar a Eric, quien aún estaba abordo del Dragonship, con la Rosa de Algalord invisible junto a él. Ignorando esto por completo, Vankar y Dargor se transportaron hacia el navío para hacer que Eric se rindiera, con su plan viéndose truncado al Rose utilizar su rosa negra para asesinar a Vankar de una sola estacada.

Menos de una hora de descanso insuficiente después, el Dragonship había logrado encontrar a Akron y a un grupo de brujas bajo la Luna llena, preparando con palabras malditas, un ritual profano para devolverle la vida a la desgraciada bruja Iggwilv, la Reina del Horizonte Oscuro, también conocida como la Reina del Anochecer.

Akron tenía en sus manos la Espada Esmeralda y con ella, abría un portal dimensional al Abismo, de donde saldría no solo el cuerpo de la bruja madre de Akron, sino también números incontables de demonios y otras aberraciones que mancharían los mares con su corrupción y amenazarían las costas de Elnor y Thorald.

Sin embargo, los heraldos abordo del Dragonship tenían sus propios problemas, un kraken abismal, salido del portal que conjuraba Akron, había tomado a la embarcación en sus tentáculos y la tripulación yacía suspendida en sus brazos. Muchos murieron tragados por el mar, pero la valentía de Rose, Arwald, Sin Nombre y Loriel acabaron con la amenaza a tiempo para poder regresar con el barco sobre las aguas.

Arwald intentó nuevamente enfrentarse a Akron, pero sus blasfemos poderes lo dejaron indispuesto para la batalla e indefenso sobre las arenas de Elnor. Loriel fue tras él y corrió un destino similar, por lo que Sin Nombre tuvo que cabalgar su dragón y sacarlos de ahí lo más pronto posible para evitar más bajas.

Los heraldos toman un merecido descanso abordo del Dragonship, de regreso al ejército aliado, que ha ganado la guerra en Elnor, pero que desconoce lo que está por venir.
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