Ángeles de piedra mística Dargor...era difícil confiar en él para los heraldos, ¿pero qué opción tenían? Tras sufrir la agonía de las pruebas de Akron querían más que nunca acabar con esta guerra sin sentido de una vez por todas. Así el Príncipe de la Montaña Negra los llevó hacia un lugar apartado y les contó sobre su deseo de traicionar a Akron en una habitación del castillo conocida como el Salón de los Titanes de Acero. Pero primero, necesitaba distraer al ejército. Para esto, los heraldos hablaron con la Santa Alianza para preparar su regreso triunfal a la guerra. Arwald, con la ayuda de Sin Nombre, conjuraron a un aspecto del poderoso dios dragón Nidhogg, cuya breve aparición inflamó los corazones de los aliados y destruyó las esperanzas del enemigo. Mientras tanto, Harold III se encargaría de hablar con Iris, la Reina de la Corte de los Descontentos, otro curioso aliado de los heraldos pero sin cuya ayuda la victoria parecía más lejana. Volviendo al Castillo de Algalord, l...
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