viernes, 14 de agosto de 2015

La inspiración en 5a edición y sus aplicaciones narrativas


He leído una entrada muy interesante en La biblioteca de Dol Amroth acerca de las herramientas que la más reciente edición de D&D nos trajo a la mesa en términos narrativos desde la experiencia del autor. Las ideas sobre inspiración, particularmente, me llamaron mucho la atención. Por ejemplo:

He procurado que los puntos de inspiración no se empleen anunciando únicamente su empleo y ya está, si no que los jugadores deben describir por que se “inspiran” o inspiran a sus compañeros. Una bravuconada antes de la batalla, el recuerdo de una escena pasada, un sueño, o unas palabras de ánimo a su compañero sirven para dar sentido a por que el personaje está inspirado, y obtiene el beneficio.
Esta forma de uso, no complica el juego,  y permite una pequeña inmersión adicional en la historia, que completa a la herramienta lúdica.

Esta me parece una manera genial de mejorar la mecánica de la inspiración, pues genera retrospectivas o flashbacks en el juego, que como comenté en un podcast reciente, son excelentes maneras de desarrollar nuestros personajes. Pero introducir retrospectivas dentro de la narrativa puede resultar un poco difícil y como suele suceder, tiende a recaer en los hombros del DM. Con esta idea, sin embargo, los mismos jugadores —incluso en medio del combate— pueden generar una retrospectiva a su trasfondo con el simple hecho de gastar su inspiración.

La inspiración del bardo
Otro punto importante es el cambio del apoyo moral que brinda el bardo al grupo. Esta habilidad solía ser un bono fijo y completamente pasivo: el jugador no tenía que hacer ninguna narración, ningún roleplay para justificar como incrementaba la moral de sus aliados. En 5a edición, la inspiración del bardo es una habilidad activa, no pasiva, y afecta a un personaje a la vez. Esto de alguna manera promueve que el jugador narre su acción, siempre y cuando el DM esté para preguntar "¿de qué manera inspiras al paladín?".

Otorgando la inspiración
En lo personal no estoy de acuerdo con la parte de la mecánica en la que el DM otorga puntos de inspiración ante ciertas narraciones. Pienso que debería ser algo automático: cada vez que el jugador introduzca los defectos de su personaje, trasfondo u otros rasgos, debería ganar inspiración ipso facto. El DM, por supuesto, podrá interrumpir narraciones especialmente malas para decir "no, no va a ganar inspiración por eso". Pero esa debería ser la excepción, no la regla. Mis dos chelines, nada más.
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