lunes, 16 de febrero de 2015

Electricidad y daño psíquico, anacronismos en D&D

Siempre me molestó la palabra "electricidad" entre los tipos de energía en D&D. Los otros tipos de energía son fuego, frío, ácido y sonido, todas palabras muy antiguas. Electricidad, sin embargo, es una palabra demasiado nueva para la ambientación que por defecto supone el mundo de Calabozos & Dragones: la fantasía tradicional. Hay excepciones, en mundos como Eberron la palabra electricidad podría existir, pero en ambientaciones como Faerûn o Grayhawk (las ambientaciones por defecto en D&D), la palabra electricidad suena "fuera de tiempo". Esto es porque la palabra electricidad es relativamente reciente, no figuraba en diccionarios sino hasta 1646. Antes de eso, los griegos usaban la palabra elektron para referirse al ámbar.

Por eso me alegra que en 5a edición, D&D haya decidido usar relámpago como el nombre de la energía, una palabra que va más con la ambientación de fantasía tradicional. Una de cal y una de arena, porque D&D introduce un tipo de daño nuevo con un anacronismo mucho peor: el daño psíquico. Cuando leo, por ejemplo, en la descripción de un conjuro de bardo que, con insultos atroces a su enemigo, le causa daño psíquico, algo no suena bien. Los bardos no son psíquicos. Resulta que la palabra psíquico es aún más reciente que electricidad. Entró a los diccionarios en 1870, hace poco menos de 150 años. Más cerca de los celulares y el Internet que de la electricidad. La palabra viene del griego también, en este caso psychikos, que significa "alma" o "mente" (para los griegos viene siendo lo mismo). ¿Entonces por qué no daño mental? Tendremos que esperar a la 6a edición, supongo...
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