viernes, 3 de octubre de 2014

Bardos: guardianes de la palabra

“En el principio era la palabra”


Para nadie es secreto que en el mundo del rol los bardos son los menos queridos. La imagen del bardo en un juego de rol evoca un músico, un artista, un elemento de entretenimiento, pero una pieza inútil en el grupo de aventureros. Históricamente hablando, sin embargo, los bardos gozaban de mucho respeto pues eran los guardianes de la palabra misma, y los héroes, reyes y nobles no eran nada sin ellos.


Guardianes de la palabra
Los libros no son muy comunes en las sociedades medievales y casi nadie sabe leer. No existen periódicos ni revistas, teléfonos ni correos electrónicos. Por ende la sociedad depende del bardo para su información y comunicación. Se podría decir que el bardo es el Internet de una sociedad medieval (y la televisión y la radio). Los bardos tienen el rol de comunicadores, informadores, llevadores de linajes, registros oficiales, historiadores, anunciadores, publicistas, conocedores de rumores, acontecimientos, noticias… nada es oficial hasta que lo anuncie un bardo, nadie va a un festival si no es anunciado por un bardo al pueblo, una ley no es válida hasta que los bardos la divulguen, un evento jamás ocurrió si un bardo no lo sabe, las hazañas de un héroe no son ciertas hasta que se escuchen de la boca de un bardo, una persona de la que no hablen los bardos simplemente no existe. Sin bardos, una sociedad no tiene la capacidad de tener una cultura propia, pues no hay forma en que los elementos de la cultura se preserven y se esparzan. Todo esto le otorga a la clase del bardo un gran poder en el mundo.


Los bardos son funcionarios indispensables tanto para los reyes y la nobleza como para las iglesias y cualquier otra institución, pues su prestigio y reputación depende enteramente de ellos. A través de la palabra del bardo pueden ensalzarse ellos y difamar a sus enemigos. El estatus de héroe o villano no lo decide otro que el bardo. Y matar al bardo que lo llama a uno un villano es como quemar una imprenta, solo lo hace peor, pues confirma su propia villanía.


El rol del bardo va más allá que proveer entretenimiento en las tabernas, deben de tener una enorme capacidad de memoria para recordar todas las historias, leyendas, acontecimientos, noticias, linajes de familias enteras, nombres de personas de todo el pueblo, etc. Una de las técnicas para retener estas cantidades tan abrumadoras de información es a través de la poesía, a veces ayudada de algún instrumento musical.


En una sociedad donde el linaje y el estatus son elementos importantes que determinan el poder y las tierras que puede poseer una persona, la poesía no es solamente una actividad artística, sino es una necesidad de todo noble que hayan poemas que lleven una cuenta rigurosa de su linaje y sus hazañas y que aseguren su buena reputación.


Poetas místicos
A los bardos se les guarda alta estima y se les atribuye poder similar al de los clérigos; muchos creen que los versos de un poeta tienen el poder incluso de matar o maldecir, y que los bardos tienen acceso a poderes de adivinación. Este misticismo que rodea a la clase bárdica los exalta a una posición privilegiada en la sociedad, eximiéndolos muchas veces de pagar impuestos y les da un estatus similar al clero: personas sagradas contra las que cualquier violación es un crimen severo.


Muchas familias bárdicas tienen un largo pedigrí y son conocidos por sus generaciones de grandes poetas. Muchos reinos sólo contratan bardos de las familias reconocidas, o dan tierras a los bardos por su familia, como si fueran nobles. Las iglesias y religiones están en las manos de los bardos, sus devociones, oraciones, ritos, filosofía y mitos viven en los poemas de los bardos. Sus poemas son útiles de igual manera para la política y sus declaraciones imprescindibles para los juicios. Los poetas mueven multitudes y son la piedra angular sobre la que descansa la corona con su satírica o elegía. Con sus palabras pueden fomentar rebeliones y desobediencia civil, por lo que pueden ser arrestados.

Muchos seguirán odiándolos fuera de juego, pero lo cierto es que dentro del mundo son indispensables, una clase que todos deben querer dentro del mundo donde vivan si quieren ser recordados, tener reputación, o simplemente ser alguien.
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