jueves, 11 de septiembre de 2014

Localidades de Onira: las colinas de chocolate en Centauria

El reino de los centauros es posiblemente el sitio más extraño de Onira, lo que es mucho decir, y sus colinas de chocolate son un fino y delicioso ejemplo de ello.

Esta formación mágica cubre un área de 50 kilómetros cuadrados y consta de aproximadamente 2,000 colinas cónicas y perfectamente simétricas. Durante la primavera, las colinas se recubren de césped de menta y en invierno, se recubren de chocolate blanco. Tres aldeas centáureas se encuentran dentro del área de las colinas: Leonidas, Godiva y Gillian.

Todo el chocolate y la menta de Onira proviene de Centauria, lo que hacen de estas colinas, junto con la exportación de queso, uno de los principales sustentos económicos del reino.

Existen cuatro leyendas diferentes sobre la formación de las colinas de chocolate. La primera cuenta la historia de dos gigantes que tuvieron una pelea de comida, tirándose enormes pedazos de chocolate el uno al otro. La pelea duró por días, al punto que ambos gigantes quedaron tan exhaustos de luchar que olvidaron por qué estaban peleando y se hicieron amigos. Pero cuando se fueron de allí olvidaron recoger el desastre que habían hecho durante la pelea, y así nacieron las colinas de chocolate.

Otra leyenda cuenta la historia de un gigante llamado Arogo, quien era extremadamente poderoso y bien parecido. Arogo se enamoró de Aloya, una simple mortal destinada a morir primero que el gigante. La muerte de Aloya le causó mucha angustia y dolor a Arogo y en su tristeza no podía dejar de llorar. Cuando sus lágrimas se secaron, quedaron formadas las colinas de chocolate.

La tercera leyenda cuenta sobre una aldea atacada por un catoblepas, que se comía todas sus cosechas. Un grupo de aventureros que visitaba la aldea tuvo la idea de juntar toda la comida podrida y ponerla en los cultivos para engañar a la bestia. Justo como lo planearon, el catoblepas se comió toda la comida mala y dejó su excremento tirado por todo el lugar para vaciar su estómago. Se deshicieron de la amenaza pues el catoblepas jamás volvió, pero su dulce excremento se secó y quedó allí formando las colinas de chocolate.

La última leyenda es sobre un gigante muy glotón llamado Mikali que se comía todo lo que encontraba a su paso. Un día llegó a una planicie y vio a una hermosa mujer llamada Drianna. Para ganar su afecto, decidió intentar bajar de peso, entonces empezó a evacuar todo lo que había comido. Al final, sus heces mágicas con sabor a chocolate cubrieron la tierra y ganó el corazón de Drianna.
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