jueves, 27 de mayo de 2010

Cogito ergo sum

La inteligencia es lo que nos separa de los animales. Pero aquí inteligencia implica también conciencia. Y sabemos hoy que los animales poseen inteligencia y conciencia también, en diferentes grados. Así que lo que diferencia al ser humano es simplemente una brecha amplia en el nivel de inteligencia y no una dualidad.

Pero el estado natural de todas las cosas es más bien la carencia de intelecto y conciencia. Cuando no están estas variables los elementos de la naturaleza simplemente obedecen a las leyes de la física, química y otras ciencias en un intricado baile que aún el ser humano no ha podido develar por completo. Pero como Einstein dijo en su tiempo "Dios no juega a los dados con el universo", lo que quiere decir que las cosas en su estado natural no son caóticas y suceden al azar, sino que siguen un complejo juego de reglas y ciclos. Desde los átomos cuyas partículas subatómicas giran al rededor, la tierra que gira sobre su propio eje, los planetas alrededor del Sol y los sistemas solares alrededor de un gran agujero negro.

No es sorprendente que todo en la naturaleza se defina en ciclos: el ciclo del agua, el ciclo del carbono, etc--incluso la historia es cíclica.

Entonces qué provee la inteligencia en mayor o menor grado a la creación? O qué efecto tiene ésta en el órden natural de las cosas? El estado natural del universo es el devenir, el movimiento constante de sus componentes, agrupándose y desagrupándose, con una causa y un efecto claramente definidos (aunque no siempre conocidos) pero sin un "para qué" sin un propósito. La lluvia no cae para hacer crecer las plantaciones ni para destruir castillos de arena. La lluvia existe por una causa y su existencia trae consigo varios efectos pero ninguno de ellos es elegido como el propósito de su existencia.

La inteligencia, entonces, confiere la posibilidad de salirse del intricado baile cuántico y es lo que denominamos como "libre albedrío". Confiere la posibilidad de tomar decisiones, de hacer cosas que no siguen las leyes naturales y de hacer cosas con un propósito especial. Pero más importante, nos da la oportunidad de no hacer cosas. Dado que el estado natural es el mal, no el bien, nuestra resistencia a los instintos naturales es lo que normalmente se considera como bondad.


   1. Amarás a Dios sobre todas las cosas.
   2. No tomarás el nombre de Dios en vano.
   3. Santificarás las fiestas.
   4. Honrarás a tu padre y a tu madre.
   5. No matarás.
   6. No cometerás actos impuros.
   7. No robarás.
   8. No dirás falso testimonio ni mentiras.
   9. No consentirás pensamientos ni deseos impuros.
  10. No codiciarás los bienes ajenos.

Siete de los diez mandamientos son negaciones. Asimismo, cuatro de los cinco preceptos del budismo son negaciones, y del Taoismo se puede decir muchas cosas. Por ejemplo:
Si se evitan las acciones
Todos viven pacíficamente.

La gravedad es el origen de la ligereza,
La Calma, la dueña de la agitación.

El movimiento del Tao es retornar;
El uso del Tao es aceptar;
Todas las cosas derivan del Tao,
El Tao no deriva de ninguna.

El Tao no actúa, y así no deja nada por hacer.

La Naturaleza no tiene deseos;
Sin deseos, el corazón alcanza la tranquilidad,
Y así el Mundo en su totalidad puede permanecer en calma.

El virtuoso no actúa.

Si el Tao se pierde, queda la virtud;
Si la virtud se pierde queda la amabilidad;
Si la amabilidad se pierde, queda la justicia;
Si la justicia se pierde, queda la religión.

Pero sin claridad, el cielo se nubla;
Sin estabilidad, la tierra se rompe;
Sin fuerza, la montaña se erosiona;
Sin agua, el río se seca;
Sin vida, la Naturaleza se agosta;
Sin apoyo, los gobernantes caen.
El Tao es el estado natural de las cosas. El virtuoso no actúa, pero no actuar es más difícil que actuar. Actuar es ceder a los impulsos naturales, no actuar es una lucha constante contra los impulsos. Si el Tao se pierde, queda la virtud, porque sin el estado natural de las cosas (el mal) solo queda el bien (la ausencia de mal).

Cuando el ser humano cede a sus impulsos, actúa como un animal, que con su limitada conciencia, poco puede luchar contra ellos. Aunque no hay que olvidar que no solo para luchar contra los instintos se puede utilizar la inteligencia. Es común ver en los humanos y, en menos medida, los animales utilizar su astucia para "agilizar" procesos naturales. Pero esta aplicación de la inteligencia aún se subscribe a las leyes naturales.


Imaginen que el universo es un gran tablero de ajedrez. Usar la inteligencia para matar y destruir es una forma de asegurarse la supervivencia pero nunca te puedes salir de las reglas del juego. Otro juego muy diferente es utilizar la conciencia para no hacer. Para no jugar en ese tablero y actuar fuera de las reglas. La naturaleza no tiene propósito alguno y las piezas se van a seguir moviendo automáticamente, controladas por leyes naturales, pero el ser que posee conciencia tiene la oportunidad de tomar al Rey por la corona y tirarlo fuera del tablero, no siguiendo las reglas impuestas por la naturaleza. La conciencia consiste en darse cuenta de que existe un mundo mas allá del tablero. Y es posible vivir sin seguir muchas de las reglas.
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