lunes, 5 de octubre de 2009

Dragón negro

El alma de Baru estaba resultando el precio por su búsqueda de la espada legendaria. El bárbaro yacía sumido en la demencia en medio de las tinieblas. Debían llevarlo a un lugar seguro y conseguir una cura para su corrupción. Pero eso significaba enfrentarse nuevamente al dragón negro que guardaba el pantano.

Decidiendo que no podrían engañarlo una segunda vez, formaron un plan de ataque en el cual Arwald de Ancelot viajó solo ante el monstruo e hizo que lo siguiera por todo el pantano, usando su destreza para que el dragón no lo alcanzara primero.

La trampa funcionó y el dragón quedó ciego temporalmente lo que lo hizo caer al suelo, donde lo esperaba el inclemente acero del Guerrero ahora con nombre y las traicioneras sai de Rose. El daño fue letal, y Arwald terminó el combate derribando al gigantesco dragón con un solo golpe de su escudo y clavándole su espada flamígera en el vientre.

El alma de Baru se encuentra bien, por ahora...
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