miércoles, 12 de febrero de 2014

Cine d20: Dimples

En honor a la talentosa Shirley Temple, cuya muerte fue noticia reciente, me dejé ver una película de ella, cosa que no hacía desde niño. No fue The Little Princess ni Heidi, sino quizá algo menos obvio.


Dimples trata sobre una niña artista y un abuelo carterista. O en palabras más simples, sobre bardos y ladrones. Las etiquetas son a menudo desdeñadas, pero lo cierto del caso es que son muy útiles. "Yo no soy un ladrón, soy un músico", se miente a sí mismo el ladrón en la película. "Yo soy muy mala" dice la barda de alineamiento lawful good. Pero ellos saben que no es cierto, en su corazón, saben cual es la clase de personaje de cada quien.

Bardos y ladrones es solo la superficie. Dimples trata un tema más profundo en su moraleja: la esclavitud. Una "institución respetable" en los años 30 que se trata con ironía dentro de ironía, al punto de que me hizo pensar en Inception. El actor que hacía de sirviente negro perfectamente pudo haber estado representando a un goblin y no se hubiera notado la diferencia. Lo que me hace pensar en goblins esclavos y como podría la esclavitud perfectamente ocurrir en un ambiente de fantasía (goblins o no). Hablando de goblins, ¿sabían que Shirley Temple produjo y actuó en una adaptación de The Princess and the Goblin? Pero me salgo del tema...

Nada novedoso, lo acepto. Ya en Faerûn se explora este tema con los magos rojos de Thay. Pero cosas mas ubicuas, como que la civilización élfica por completo tenga la tradición de poseer esclavos goblinoides, quizás sea una interesante fuente para aventuras y enriquezca el mundo ficticio.

Y si la tradición de esclavitud tan ubicua abruma los sentidos, la niña de los colochos me da otra idea más humilde. Entre tanta ironía entretejida, algo que pasa es que venden a la niña por $5,000. No hay esclavitud aquí, pues ella es blanca, sino una transacción única, un trato de una vez, la venta de una criatura. Como si le vendieran a uno un dragón bebé por 5,000 piezas de oro. "Tome, el dragón es suyo". Da qué pensar.

Yo una vez jugué un mago que se creía paladín, y un ranger que se llamaba Monk (pero eso es otra historia).

¿Han tenido personajes que no aceptan su propia clase? ¿Ha surgido el tema de la esclavitud en alguna de sus campañas o es un tema que mejor dejar de lado?
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