martes, 4 de mayo de 2010

Pasa en las películas, pasa en los juegos, pasa en la vida real

Exceptuando los efectos especiales, las películas y los juegos son un reflejo de la vida real. Ese enunciado es falso en muchos niveles, pero el que quiero enfatizar hoy es el de la remuneración.


David Wong escribe en su artículo Fuck the Karate Kid que Karate Kid arruinó el mundo moderno. No sólo esa película, sino todas las películas similares. Básicamente cualquier película con un montaje de entrenamiento en el que el personaje principal es pésimo en algo, luego hay una secuencia en medio de la película donde se ve practicando. Cuando termina, el mae es un experto.

En los juegos, aunque normalmente su personaje no se hace un experto en una secuencia de 2 minutos y medio, usted recibe algún tipo de remuneración por el esfuerzo. Por ejemplo en un MMORPG, al matar un enemigo recibe experiencia y tesoro, si practica con varios monstruos sube de nivel y probablemente vea a su personaje brillar en un haz de luz y suenen campanas o trompetas anunciando su gran logro.

En la vida real, y vuelvo a citar a David Wong, dice que las personas continuamente sufren de algo que él llama "choque de esfuerzo". Tenemos una vaga idea en nuestra cabeza de la cantidad de esfuerzo que requiere cierto objetivo, cuán difícil debería ser obtener un título de la universidad, conseguir un trabajo, estar en forma, criar a un hijo, o construir una casa. Y esa vaga idea, dice Wong, casi siempre es catastróficamente incorrecta.

"Lograr cosas que valgan la pena no es solo un poco más difícil de lo que la gente cree; es diez o veinte veces más difícil. Como perder peso. Usted se tortura por seis meses y solo logra rebajar dos kilos. Tiene una debilidad en un buffet de "coma todo lo que pueda" y vuelve a ganar los kilos de vuelta."

Y esto aplica a todo. Si usted trabaja duro, muchas horas a la semana en algo, espera recibir alguna remuneración de ello. Y no es que no la reciba, simplemente las remuneraciones en la vida real no son tan rápidas como en las películas ni tan explícitas como en los juegos. No hay gratificación instantánea ni haces de luz, ni experiencia, ni diamantes brillantes, cada vez que completamos un trabajo, una tarea o una semana de dieta.

Yo digo que esto no tiene porqué ser así.
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