miércoles, 9 de diciembre de 2009

Sinfonía del dolor

Acabo de llegar de mi visita a las dentistas y me dieron la noticia de que deberé comprar boletos para una célebre presentación musical, la Sonata de la muela en C mayor mejor conocida como la Sinfonía del dolor. Me dijo la doctora que la pieza artística contará con 4 movimientos, a ser escuchados durante las próximas 4 semanas en presentaciones separadas.

La obertura comenzará con un coro de monjes capuchinos exaltando la misericordia de nuestro Creador, siguiéndole una voz mezzosoprano entonando el célebre "lasciate ogni speranza" del maestro Dante Alighieri. El solo de agujas penetrará en los sentidos de la audiencia, dejándola boquiabierta por el resto del espectáculo y con cierto entumecimiento. Un ensamble de taladros continuará el resto del movimiento llevando las emociones al límite con giros violentos y una interpretación agresiva.

El segundo movimiento continúa con el penetrante solo de aguja para dar paso al más efusivo acorde de escalpelos y bisturíes, abriendo paso por la piel del espectador cuyo fluido sanguíneo se acelera al escucharlo. Lo finaliza un stacatto de cincel que exalta a la audiencia a los más graciosos alaridos.

El tercer movimiento lo rellena una amalgama de sonidos varios incluyendo aquéllos que nos recuerdan las tonadas de los movimientos anteriores, incluyendo el taladro, el bisturí, pero invitando también a las pinzas, cuchillos y espátulas a la gala musical.

El glorioso finale es precedido por un torrente de distintos sabores melódicos y agresivos que dejan una amargura en el público. La sinfonía es suturada por un coro angélico de aleluyas y una cadencia de tortura que sin duda dejará sin palabras a la audiencia por las próximas horas luego de haber asistido al magistral concierto.

No puedo esperar.
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