Un día en el que esperamos ver Mad Max y terminamos viendo todo lo contrario a Mad Max es uno muy triste. Un día en el que alguien sale del cine pensando que lo que acaba de ver es Mad Max, cuando en realidad es más de la misma basura cinemática sin sentido que otras películas de acción, es un día muy triste. Un día en el que el mundo glorifica y alaba a un falso profeta post-apocalíptico que no sólo falla en ser todo lo que representa Mad Max sino que lo escupe en la cara no es un día para nada hermoso. Lo malo Mad Max nunca nos ha prometido complejas historias profundas pero tampoco nos había decepcionado con meras escenas de acción sin sentido. Las historias de Mad Max han sido simples: una pequeña refinería quiere conservar su combustible, un hombre quiere recobrar lo que es suyo. Pero Mad Max nunca ha sido el qué, sino el cómo. La forma cómo se narra la historia en Mad Max y cómo nos permite conocer su mundo es lo que hace de Mad Max uno de los tesoros cinematográfico...
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